Hola booklovers 🙂
Espero estén teniendo un buen inicio de semana, yo estoy muy alegre y motivada por la llegada del verano, las buenas noticias sobre el fin de la cuarentena y porque se vienen buenos estrenos de literarios: The ballad of songbirds and snakes, te hablo a tí. Pero bueno, hoy es de otro libro del que vamos a hablar, se trata de El juego del ángel, de CRZ.
«No me puedo morir todavía, doctor. Aún no. Tengo muchas cosas que hacer. Después tendré toda la vida para morirme.»
EL juego del ángel, por Carlos Ruiz Zafón.
Este es el segundo libro en la tetralogía de El cementerio de los libros olvidados. Lo buenísimo de esto es que no necesitas leerlos en orden, cada uno desarrolla su propia historia y la conexión entre los libros se limita a algunos personajes y lugares. Leí la edición de Booket de 667 páginas y quise devorarla de un tirón, pero por cuestiones laborales me resultó imposible. Lo positivo fue que pude permanecer más tiempo en la Barcelona misteriosa y oscura de los años 20.
Sinopsis: David Martín es un joven escritor que busca labrarse una brillante carrera literaria mientras lidia con los desatinos de un amor que se le resiste al destino. Poco podía imaginar este escritor principiante de que habría de recibir la oferta de un misterioso editor para escribir un libro que cambiaría el rumbo de su vida por completo.
Me fascina la forma en que el autor intercala elementos de de distintos tiempos, a veces objetos y otras sentimientos. Me parece entrañable el personaje de David Martín, ya que por más odiosas y cuestionables que resulten algunas de sus acciones, es evidente que tiene un corazón dispuesto a ayudar a quien lo necesite. Sin embargo, el personaje que eclipsa al resto es Isabella, ¡cuánta energía y determinación! Es un motor para la historia y para el desarrollo del personaje de David; es el perfecto ejemplo de lo poderoso que se vuelve un personaje al cual se le ha insuflado vida.
Cristina Sagnier no me inspiró la menor simpatía y es todo lo que puedo decir al respecto (en la sección con spoiler más abajo les hablo un poco del porqué). Pedro Vidal me pareció humano pero en ocasiones demasiado ingenuo. Del resto de personajes no puedo hablar sin revelar elementos de la trama, por lo que me lo reservo por el momento.
El punto fuerte del libro es la narración, que consigue envolverte por completo y transportarte a la Barcelona mística de las obras de Zafón. Los guiños a personajes y lugares de La sombra de viento me emocionaron muchísimo. Sin embargo, considero que el estilo bello y enganchante de la obra no logra igualar a su predecesora mencionada, pero sí es mucho más oscura y deprimente.
Considero que lo que menos me convenció del libro fue el final, que a pesar de ser emotivo y cerrar los argumentos principales, contiene elementos que abren nuevas interrogantes y debates para los cuales no se hicieron espacio ni aclaraciones, por lo que me resulta perturbador. A pesar de esto, recomiendo ampliamente el libro, es una lectura enganchante y rápida, te mantiene dando vueltas a las páginas y te deja deseando más de ese estilo literario tan propio del autor.
Sección con detalles reveladores de la trama y personajes
Retomando a Cristina Sagnier, me parece un personaje triste y gris que se pierde entre el resto de personajes coloridos y bien definidos. Me recuerda demasiado a esos personajes «perfectos»: poseedora de una belleza ideal, piel blanquísima como la leche, corazón noble y eternamente sacrificada. Entiendo que funcionara para la historia que se estaba contando, y supongo que el final que tuvo fue para compensar la poca voluntad que tenía.
El personaje que me agarró en curva fue el Inspector Grandes. Obviamente me esperaba una traición, pero pensé que vendría de parte de Pedro Vidal y no de él. A este sí le creí sus medias verdades. Estaba tan encandilada con el personaje de Andreas Corelli (el misterioso editor francés) que poco me interesó tratar de predecir los movimientos de los otros personajes. Aplaudo la construcción de Corelli, me gusta leer personajes enigmáticos y tenebrosos; las descripciones sobre la variabilidad de su forma me hicieron pensar en todas esas criaturas de los cuentos de horror que tanto me fascinaban de pequeña (y todavía).
«La única manera de conocer realmente a un escritor es a través del rastro de tinta que va dejando, que la persona que uno cree ver no es más que un personaje hueco y que la verdad se esconde siempre en la ficción.»
El juego del ángel, por Carlos Ruiz Zafón.
Me pareció emocionante esta historia de ambición, locura y muerte, pero también hubieron cosas que me hicieron apretar los labios y hasta resoplar un poquito. Por ejemplo, encontré difícil de creer que David no le haya creído a Cristina lo que le sucedió cuando trató de quemar el manuscrito, puesto que él había percibido en más de una ocasión esa presencia siniestra en su casa. Incluso cuando Cristina relataba que le habían introducido algo maligno en el cuerpo, él se desentendía como si hubiera olvidado la criatura negra que le removieron del cerebro en casa de Corelli. Ya sé que el no estaba seguro de que eso hubiera ocurrido, pero ¿de verdad no lo relacionó ni le dió el beneficio de la duda al amor de su vida? No me lo creo.
Uno de mis problemas con el final es que David escapó y en ningun momento Corelli trató de detenerlo. ¿Se rindió? ¿Decidió esperar para ver qué hacía David? Era evidente que tenía la manera de localizarlo cuando quisiera, pero pasaron 15 años para que lo hiciera. Ahora sí, mi mayor conflicto con el cierre es que haya decidido entregarle a Cristina Sagnier como una niña para que éste la criara, la amara y la viera morir. Entiendo el concepto de esta venganza, ya que aparentemente David vivirá más que cualquier otra persona, y es parte de eso lo que no tolero. ¿Va a criar a cristina como un padre para después amarla como pareja? No sé si me perdí de algo o estoy malinterpretando este aspecto del final, pero no pude evitar pensar en Woody Allen y en cómo se casó con su hija adoptiva. David y Cristina no comparten lazos sanguíneos y nosotros conocemos la historia que hubo entre ellos, pero me perturba que las cosas se desarrollen así. Sé que no hay nada escrito en piedra, y que tal vez al criarla no se enamore de ella (ni ella de él), pero fue la idea que me quedó tras leer el libro.
En fin, ¿que piensan ustedes? ¿Estoy complicando todo por ver el final así? Lo único que tengo claro es que leeré los dos libros que me faltan de la tetralogía con la esperanza de saber qué fue de estos dos personajes.
-Lupita G.